La Casa de los Azulejos

La historia de ” La Casa los Azulejos” puede remontarse hasta el siglo XVI cuando fue trazada la calle San Francisco (hoy Madero), una las primeras Colonias y por muchos siglos la avenida más popular de la Ciudad de México en tiempos de la Colonia.
En un principio fueron dos casas que se unieron por acuerdo matrimonial de dos familias criollas novohispanas: Graciana Suárez Peredo y el Segundo Conde del Valle Orizaba.
Ella, una mujer joven con inmensa fortuna y el con posesión de un importante título nobiliario.
Fue precisamente la Quinta condesa del Valle de Orizaba quien mandó reconstruir la casona después de muchas transformaciones, convirtiéndola en todo un palacio, joya del barroco mexicano de principios del siglo XVIII y revistiendo sus fachadas con miles de azulejos policromos fabricados en Puebla.
Dicen que cuando terminó de vestir su exterior, causó tanta admiración, que todos los habitantes se concentraron a sus puertas para verla. Desde entonces la gente llama a este
bello edificio: “La Casa de los Azulejos”.
Mucho del interior barroco construido en aquella época sobrevive: barandales de cobre, algunos de manufactura china y otros mexicanos; los guardapolvos de azulejo de las escaleras; las columnas churriguerescas de cantera del patio principal al igual que la fuente con remates de mosaicos; los remates de porcelana francesa del techo, de la fachada de Madero y también la del callejón de la condesa.
Aunque podemos incluir la fachada de la calle 5 de mayo como sobreviviente de las transformaciones del tiempo, ya que le fueron suprimidos más de 90 metros cuadrados cuando se abrió dicha calle a principios del siglo XX por orden del Gral.Porfirio Díaz.
La casa estuvo por más de seis años en manos del abogado Martínez de la Torre, cuando los Condes del Valle de Orizaba la pusieron a la venta en 1871.
En 1917, un americano visionario y emprendedor que tenía un importante negocio de droguerías y fuente de sodas llamado “Sanborns Bros. S.A.”, vió en los azulejos la continuidad de su negocio y la oportunidad de expansión.
Le tomó más de dos años remodelarla, techando el patio principal con vidrio emplomado, cambiando los pisos y agregando a las paredes del mismo comedor el mural de pavoreales, obra del pintor rumano Pacologue que fue contratado ex profeso en Nueva York y al cual le tomó un año terminarlo.
Otra aportación importante por aquella época, fue la del mural al fresco de uno de los muralistas más importantes: José Clemente Orozco, que lo terminó en 1925 titulándolo: “Omnisciencia” a solicitud de Paco Yturbe y con el visto bueno de los hermanos Sanborn.
En 1978 la empresa “Sanborn Hnos.S.A.”, adquirió la casa de la señora Corina Yturbe.
La Casa de los Azulejos es cuna de milagros, de un terrible asesinato en el siglo XIX y un sin fin de anécdotas divertidas que sería imposible resumir en estas breves líneas.
Desde 1919, debido a que la compañía Sanborns la adecuó para restaurante, sus puertas permanecen abiertas desde las siete hasta la una de la mañana, siendo el único edificio virreinal vivo y el único monumento colonial que mantiene ese contacto tan íntimo con el ajetreo capitalino de todos los días. La casa habla varios idiomas: Español,

Un comentario en “La Casa de los Azulejos”

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chio
3 de February de 2005 a las 2:28 am    

Hey! Y la tienda de los buhos también tiene su leyenda urbana… Cuando vayan a un Sanborns pregunten por la historia que está en sus vajillas (sí, todos los monitos azules que están en los vasos, platitos y platotes te están tratando de decir algo)
La mesera tendrá que contarles la love story ;)

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