Nula la lectura en DF
La televisión le sigue ganando la partida a la lectura como actividad de ocio entre los habitantes de la ciudad de México y la zona conurbada. Este dato es uno de los que arroja la encuesta realizada por la Revista del Consumidor de la Profeco, entre un grupo de mil 133 personas mayores de 17 años que viven en la capital y los municipios del valle de México.
El estudio arrojó datos como que 27 por ciento de esta población dedica su tiempo libre a la televisión, mientras que sólo 16 por ciento respondió que es la lectura su actividad preferida. El 63 por ciento del total de los entrevistados respondió que su gusto por la lectura va de regular a nulo. Las razones para ello son la flojera, lo aburrido que les parecen los libros, el no tener ese hábito o porque no les llama la atención. Y 40 por ciento dice no hacerlo porque no tiene tiempo. Entre los que respondieron, 27 por ciento dijo leer todos los días; y el promedio de los libros que leen al año es de tres a cuatro.
En cuanto a los autores preferidos, los entrevistados se manifestaron, en su orden, por Gabriel García Márquez, Carlos Cuauhtémoc Sánchez, Amado Nervo, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Pablo Neruda, Edgar Allan Poe, Paulo Coelho, Isabel Allende, Juan Rulfo, Mario Benedetti, Dan Brown, William Shakespeare, Jorge Luis Borges y José Saramago.
Junto con los resultados de la encuesta, la publicación incluye información sobre la situación del sector editorial en el país, las campañas que impulsan la lectura y algunos testimonios acerca de cómo se promueve en las escuelas. La conclusión de la publicación es que “hoy los mexicanos siguen sin querer leer”.
Que tristeza que en un país tan rico en arte, cultura e historia, con tantos acervos que ver, consultar e investigar, los mexicanos prefieran pasar su tiempo libre sentados frente al televisor viendo programas tan imbéciles y que tienen una nula aportación a la sociedad tales como Big Brother episodio 1500 (por cierto ya parenle por favor) o la Academia que es otra basura, así como telenovelas fuera de la realidad como Rebelde que hacen que la juventud quiera seguir patrones de conducta como los de los protagonistas que son verdaderamente un asco, el monumento a la imbecilidad, en fin, esperemos que antes de que el cerebro se nos pudra podamos por ejemplo tener el placer de leer un buen libro por lo menos.
* Información tomada de la Revista del Consumidor
