Velocidad de la luz

Ojalá sean la curiosidad y la inteligencia de quienes vean esta exposición los conductores de una justa digresión en torno a la compleja naturaleza del trabajo de Carlos Somonte. Que sea el juicio el acercamiento exento de prerrogativas académicas y sindicales el que revele las membranas de un ejercicio fotográfico sin cortapisas (sí, a pesar de sus orígenes en el demandante contexto de la fotografía comercial, de la imponente paradoja que escolta a la moda o de las consignas extraartísticas del género documental que por cierto, Somonte jamás ha desdeñado en sus tareas más frecuentes).
Al acercarse a este cuerpo de obra, tan vasto, tan desinhibido, tan espectacular, no cabe ni la más mínima duda de que las circunscripciones de la acción fotográfica “correcta

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