Fin a las Fiestas Navideñas

Sabores, aromas, colores y mucha espiritualidad son la característica de día de la Candelaria, culminación de las fiesta navideñas.

Para la cultura mexicana la tradición de presentar al niño Dios ante la iglesia vestido con traje nuevo continúa arraigada y vigente, sin embargo, se ha distorsionado con el paso del tiempo

Predomina el desconocimiento de los compromisos que representa esta festividad religiosa. Del nacimiento de Jesús del 25 de diciembre al 2 de febrero transcurren aproximadamente 40 día, la cuarentena que la virgen María paso para volver a la vida pública y el primer acto que hace es la presentación del niño Dios al templo.

En esta presentación, añadió, el niño Dios debe ir acompañado de sus padrinos, los cuales son las personas que el 6 de enero al partir la rosca de Reyes encontraron al muñequito.

La falta de este compromiso se ha modificado y ahora la gente ya no piensa en ser padrinos sino en pagar los tamales. Se ha olvidado por completo el aspecto religioso y social y la atención ya sólo la ocupa pagar los tamales.

La costumbre de festejar al niño Dios tiene antecedentes en la época colonial, cuando los evangelizadores católicos traen del viejo continente costumbres y ritos religiosos que adaptan en este lugar.

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