El enmascarado de plata. Primera parte
Vestido de plata con una máscara sobre la cara que ocultaba sus facciones, musculoso, fuerte y ágil, Rodolfo Guzmán Huerta, mejor conocido como Santo “El Enmascarado de Plata”, resultó ser una de las grandes personalidades del espectáculo y figura arraigada en la cultura popular. Se sabe que nació en Tulancingo, Hidalgo, el 23 de Septiembre de 1917. Rodolfo fue el quinto de siete hermanos. Carismático y de gran presencia física estuvo predestinado desde sus inicios a ser un destacado luchador. Tenía como arma principal sus poderosas piernas.
En los años 20, el jefe de la familia Guzmán, en su afán por buscar nuevos horizontes para sus hijos, decide emigrar a la ciudad de México. Su nueva casa la establecen cerca del jardín del Carmen en el barrio de Tepito y Rodolfo ingresa a la primaria “Abraham Castellanos” con el fin de terminar sus estudios que había iniciado en su natal Tulancingo.
La afición de Rodolfo eran los deportes, especialmente el béisbol y el futbol americano. Sin embargo, su interés por la lucha libre se hizo evidente en los treinta. Según carteles de la época, evidencian que Rodolfo inició su carrera en el pancracio el 28 de junio de 1934 en la Arena Peralvillo Cozumel, aunque la Empresa Mexicana de Lucha Libre (EMLL) asegura que comenzó en 1935 en el Deportivo Islas de la Col. Guerrero. Cuando Rodolfo trabajaba en una fábrica de medias para dama se le ocurrió aprender jiu-jitsu. Después aprendió la lucha grecorromana, lo que lo animó a convertirse en luchador. Fue en la arena de Pachuca donde el también luchador Jack O´Brien vio el estilo luchístico de Rodolfo- quien se hacia llamar “Rudy” Guzmán- y lo recomendó con Jesús Lomelí instructor de la EMLL (dirigida por Salvador Lutteroth Glz.), quien los trajo a la capital.
Sin embargo Rodolfo pasó sin pena ni gloria en sus inicios, no era malo, pero tampoco lograba meterse en el gusto del aficionado, por lo que decidió enmascararse, y encarnar un nuevo personaje.
Rodolfo se hizo una máscara, un nuevo equipo, y un par de meses después se presento como EL HOMBRE ROJO. Tenía que luchar casi a diario por varios rumbos de la ciudad para ganarse la vida. Cuando no había combates realizaba diversas labores: modelador, pintor, carpintero, mecánico, y varias más. En 1936 Rodolfo ingresó a la EMLL y triunfó en la antigua Arena México en su presentación y perdió en los dos combates siguientes. Nuevamente, la misma historia: ni pena ni gloria, y el público seguía sin tomarlo en cuenta, por ello en Noviembre de ese año decide dejar la EMLL. También Jesús Lomelí salió de las filas de la empresa para hacer su propio espectáculo luchístico y no duda en buscar al Hombre Rojo, de este modo Rodolfo se reencontró con el hombre que lo había ayudado en sus inicios.
Tratando de conseguir fama y fortuna Rodolfo Guzmán decide enmascararse como el MURCIÉLAGO II aprovechando un poco la fama de Jesús “EL MURCIÉLAGO ” Velázquez, pero el dueño del nombre original apela a las autoridades de la Comisión de Box y Lucha, con el fin de retirárselo al incipiente luchador. Rodolfo se quedó pasmado, sin ánimos, tanto trabajo que le había costado conseguir algo de fama, y de pronto, sus sueños se fueron por la borda y por si fuera poco su vida familiar se trastocaba con la muerte de su padre (Jesús Guzmán Campuzano).
