Yuskavage: lucha de lo sacro y lo profano

072705-Yuskavage.jpgLo sacro, lo profano, la provocación y el erotismo son territorios bien conocidos por la pintora Lisa Yuskavage (Filadelfia, 1962). Ahí se siente cómoda. Heredó de sus abuelos irlandeses, italianos, polacos y lituanos un sentido del humor mundano e incluso obsceno, por algo en los años 90 se ganó la reputación de “chica mala del arte”.
Yuskavage fue llamada así por ser una artista particularmente interesada en incomodar al espectador confrontándolo con sus obras abiertamente sexuales, compuestas por elementos extraños y características físicas exageradas.

A pesar de que reconoce ser una creadora provocativa, a Lisa Yuskavage le molesta el mote de “chica mala” por considerar que suena peyorativo. “Cuando estaba creciendo se suponía que una mujer no debía pintar, mucho menos retratar algo tradicional o representar a una mujer. A mí me pareció que era posible”.

En esta exposición que lleva su nombre, Yuskavage presenta una selección de 18 obras, entre óleos y acuarelas. Incluye trabajos de 1992 a 2005 que toman sus fuentes de imágenes tanto históricas como contemporáneas. Las poses de los desnudos femeninos son retomadas de la cultura popular que la artista combina con la luz y la técnica pictórica inspirada por el barroco y los pintores modernos de Europa.

Y aunque para muchos su pintura es abiertamente sexual, la artista señala que en realidad sus obras son más eróticas que pornográficas, y al respecto aclara que “de cualquier manera, muchos de los mejores desnudos son provocativos y eróticos. Tan sólo piensa en los ángeles de Caravaggio, en realidad son bastante arriesgados”.

A partir de hoy y hasta el 17 de septiembre, el público apreciará el trabajo de esta pintora contemporánea, quien por vez primera expone su trabajo en la ciudad de México de manera individual. La cita es en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo, ubicado en Paseo de la Reforma y Gandhi, en Chapultepec.

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