El enmascarado de plata. Tercera parte

67006a.jpgA finales de 1943, El Santo enfrentó a Jack Blomfiel y durante el segundo asalto del combate, este último logró quitarle la máscara, pero para su sorpresa debajo de aquella ¡había otra! El Plateado preservó así el misterio de su identidad y se abalanzó sobre su rival, con lo cual sólo consiguió que lo descalificaran. Pocos días después, golpeó ferozmente a “Dientes” Hernández y en el pasillo enfrentó a dos enardecidos fanáticos, lo cuál provocó que El Santo pasara la noche en la cárcel.

En mayo de 1944, sufre un accidente automovilístico que por poco le cuesta la vida. Después de esta mala racha que vivía de nueva cuenta, obtuvo una gran victoria al quitarle la cabellera a Jack O’Brien. Poco después recuperaría el Campeonato Nacional de peso Medio, venciendo a “Bobby” Bonales.
A mediados de 1944, “Gori” Guerrero busca al Santo y le propone ser su pareja. Éste lo acepta, pero sólo en el interior de la República, ya que el originario de Guadalajara aún no era conocido en la capital y El Santo era de nuevo Campeón Nacional de Peso Medio. Sin embargo, la brutalidad de Salvador Guerrero a hacer ruido y pronto se gana apelativos como el ave de las Tempestades y El Chacal. Eran tiempos de rudos bestiales, como León Kirilenko “El Ruso Loco”, único luchador en la historia cuyo sadismo provocó que el publico le arrojara excremento la noche de su debut.

Todo parecía apuntar hacia el domingo 19 de noviembre de 1944, cuando El Santo y Gori suben al cuadrilátero de la Arena México para destrozar a “Bobby” Bonales y a Jack O’Brien, iniciando una mancuerna sangrienta y destructiva que el cronista Toño Andere no dudó en bautizar como La Pareja Atómica. De este modo Gori aprovechó la fama del Santo (el luchador del año en 1944) para colocarse en los estelares; a cambio, le cedió una llave de su invención: ‘la de a caballo’, que El Santo se encargaría de hacerla suya. En 1946 La Pareja Atómica fue declarada la mejor de año y El Plateado lograría un año de importantes victorias, la principal: obtener el campeonato mundial de peso welter, derrotando al búlgaro Pete Pancoff. También festejó la adquisición de su primera casa propia. La última ocasión que El Santo y Gori subieron al encordado como La Pareja Atómica fue en 1953, cuando le ganaron a “Tarzan” López y a Pilusso.

Los cincuenta marcarían un parteaguas en la vida del Santo. Por un lado, un ataque al corazón ocasionaría la muerte de doña Josefina Huerta, madre del luchador y, por el otro, en 1951 el luchador empezó a perfilarse como icono de la cultura popular, gracias a las historietas de José G. Cruz.

Su máximo trofeo, la mascara de black shadow. “No creo que haya hombre en el mundo capaz de privarme la satisfacción de descubrir el rostro del campeoncito ése tan antipático… de una vez por todas voy a destruir la ridiculez que encierra El Santo tras su máscara plateada”, eso advertía Black Shadow a la prensa pocos días antes del duelo más emblemático de la lucha libre nacional. El hombre de goma como se le conocía, llevaba cinco años en los cuadriláteros, hacía pareja con Blue Demon, ya que decían ser hermanos (aunque en realidad sólo eran compadres), y era famoso por sus topes suicidas. Entre El Santo y él había surgido una rivalidad a muerte. Ambos se jugarían las máscaras y la reputación de la recién dividida EMLL.

El 17 de noviembre de 1952 fue la fecha escogida. A las 22:30 horas, ante una Arena Coliseo repleta de más de seis mil gargantas, Shadow e El Santo suben al cuadrilátero, seguido por sus asistentes Blue Demon y Dick Medrano, respectivamente. Luego de varios minutos de tantear terreno, de buscar minuciosamente el punto débil del enemigo, Shadow decide lanzarse sobre su rival pero falla en su lance; El Santo aprovecha para hacerle un crotch y dejarlo de espaldas a la lona. En la segunda caída, Black Shadow comienza a dominar al Enmascarado de Plata con golpes de antebrazo y patadas voladoras; el técnico impone su ciencia y trata de abrir al Santo con todas las llaves, finalmente, arremete con un tope contra El Enmascarado de Plata y éste cae noqueado. Todo se decidiría en la última caída: Shadow, crecido, lanza al Santo contra las cuerdas y le aplica varios látigos para rematar con un poderoso cangrejo. El Plateado aguanta y logra zafarse para arremeter contra Shadow con un látigo, preámbulo de su tradicional llave ‘de a caballo’. El público creyó que la lucha había llegado a su fin, pero no por nada le decían: Shadow “El Hombre de Goma”.

No sólo se zafó de la llave, sino que trató de aplicar una media tapatía al ídolo, quien correspondió con una palanca al brazo para después caer enredados en un doble medio cangrejo. Pocos testigos sobreviven de aquel final: El Santo esquiva un tope mortal de Shadow cuyo destino es hacia fuera del encordado. De regreso El Enmascarado de Plata lo recibe con unas tijeras a la cabeza, le acomoda una patada entre las piernas y lo somete definitivamente con una rana. El réferi Rubén Blancarte levanta la mano del Santo mientras dice que el nombre del encapuchado Black Shadow es Alejandro Cruz Ortiz, éste se quita la máscara pero no se la entrega al Santo, sino que huye con ella hacia los vestidores ante la sorpresa de todos. Blue Demon llegó al vestidor y le dijo que ya se la diera, porque la prensa se le echaría encima, por lo que sólo entonces mandó otra máscara al Santo.

Dolido por la muerte de su compadre (Black Shadow) Blue Demon se enfrenta al Santo y lo vence en dos caídas al hilo. Esa fue la segunda gran humillación que sufrió El Santo, pero también fue la última, porque nadie volvió a ganarle en mano a mano en dos caídas al hilo.

Un comentario en “El enmascarado de plata. Tercera parte”

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Mgzne
3 de March de 2008 a las 12:14 am    


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