Historia del zoológico de Chapultepec

El primer registro de un zoológico en México data de la época prehispánica. A los conquistadores españoles les sorprendió el gran zoológico y aviario que poseía el emperador azteca Moctezuma Xocoyotzin en Tenochtitlan, sitio en donde actualmente se localiza la ciudad de México.

En una carta que le escribió Hernán Cortés a Carlos I, rey de España, le hace la descripción
detallada de los aviarios bien cuidados y por donde corren las aguas cristalinas y en donde a cada especie de ave se le alimentaba con una dieta especifica a sus necesidades. Se contaba con un equipo de 300 personas destinadas exclusivamente a la atención de los animales y su salud. La colección también incluía grandes jaulas de madera que alojaban carnívoros.

Bernal Díaz del Castillo, un soldado de la expedición de Hernán Cortés, escribió la historia verdadera de la Conquista de la Nueva España en 1576 y fue impresa en Madrid en el año de 1632, en donde también habla del Zoológico de Moctezuma, incluyendo una descripción completa sobre un albergue en donde se alojaban, reproducían e inclusive se criaban reptiles a mano, sobre todo serpientes. Según Andrés de Tapia, otro soldado español, el zoológico poseía una colección humana en donde había enanos y gente con alguna discapacidad, esto era un símbolo de riqueza y poder.

Durante la Conquista, Cortés decidió incendiar el zoológico y su colección, reforzando así su dominación.

El 6 de julio de 1923, aproximadamente 400 años después de la destrucción de Tenochtitlan se inició la construcción del Zoológico de Chapultepec. El abrir un zoológico implica un doble significado para los mexicanos, ya que se retoma el concepto prehispánico a la vez que se abre una nueva puerta a la educación y la convivencia respetuosa con la naturaleza. Se eligió un sitio dentro del bosque de Chapultepec, que significa cerro de grillos en nahuatl, la lengua azteca.

El biólogo Alfonso L. Herrera, fundador del Zoológico de Chapultepec, consideró recrear el Zoológico de Moctezuma. Quería enseñar las especies nativas a los mexicanos, además de otras especies provenientes del resto del mundo. La colección incluiría mamíferos, aves y reptiles, además de un acuario.

En la zona este del parque se ubicó una colección botánica que exhibía árboles, cactáceas e inclusive orquídeas. Herrera, un naturalista pionero, es sin duda quien contribuyó en mayor grado en la recreación del zoológico. Se tomó como modelo el novedoso “Giardino Zoológico e Museo de Zoología del Comune di Roma

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