Una guajolota por favor
¿Quien no ha comido una guajolota? , bueno talvez el termino suene un tanto coloquial, callejero, pero en la vida cotidiana es de esa manera. No hay un buen desayuno mexicano si no hay un tamal, y que mejor que en una de sus variantes, una torta de tamal (masa con masa) o “guajolota”.
Este singular platillo se adhiere a otros tantos que hacen de la comida mexicana una de las más especiales y sobresalientes en el mundo, y aunque no es una gran ciencia (ya que solo basta sacar el tamal de la hoja y depositarlo sobre un bolillo), si tiene un sabor único.
No es uno ni dos los que por las mañanas suelen pedir una guajolota con un atole, claro hay que estar preparados, pues como sabemos el tamal tiene una cantidad de masa considerable y si a esto le añadimos la masa del bolillo estaremos subiendo ´los gramos que habiamos bajado con el ejercicio o al subir tantas escaleras en el metro.
Al igual que muchas otras personas yo desconocia el termino, y aveces me confundia cuando hablaban de las “guajolotas”, pero ahora que lo se no dudare en utilizarla y añadirla a mi vocabulario.
Una sugerencia es comer una “guajolota” verde con un atole.
¡Buen provecho!
