Los dinosaurios llegarón al metro
Son de metal y plastilina epóxica y son pequeños pero el atractivo encanto de ser dinosaurios, nadie se los quita por eso el público infantil y adolescente se detiene ante las vitrinas que los contienen, en el pasillo de la estación Chabacano, que comunica a las Líneas 2, 8 y 9 e inclusive, si va acompañado de adultos, hace que éstos esperen hasta ver cada una de las 13 piezas que forman la muestra instalada ahí.
Con sus elásticos y elegantes cuellos largos parecen otear el horizonte. Los cuerpos son anchos, robustos, pesados que seguramente, harían temblar la tierra con sus pisadas pero pese a que hacen contraste absoluto con cuello y cabeza, no se ven desproporcionados o mal formados.
La palabra DINOSAURIO, viene del griego Deinos: extraordinario o terrible y Sayros: lagarto. Entre los dinosaurios en exhibición destacan: el Smilodon, el mítico Tigre Dientes de Sable, llamado así porque sus dientes medían como 18 centímetros el Anquilosaurio, que a todo lo largo de su parte superior tenía unas escamas o como las jorobas de los camellos, pero chiquitas, y cuyos fósiles fueron hallados en la década de los 90, en Marruecos. Está también una Espinosaurio, que fue uno de los más grandes dinos carnívoros. Y también están un Paquirinosaurio y un Estiracosaurio que abundaron en América del norte, incluyendo, por supuesto, México median entre 5 y 9 metros, así que, qué bueno que se ven en chiquito para que no provoquen terror.

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