Jesusa Rodríguez… protesta contra la imposición

El “ritual escénico” que es el montaje de Jesusa Rodríguez, El maíz, pasó con naturalidad de una inicial advertencia contra la invasión creciente de los productos transgénicos, a una manifestación, tras el final de la obra, contra el “fraude electoral”, en favor de Andrés Manuel López Obrador y en repudio de Felipe Calderón.

a10n1cul-2_mini.jpgBasada en gran parte en lo que fue llamado una “estética mesoamericana”, y con algunas partes habladas en náhuatl, amén de buenas dosis de humor y acidez, la puesta que dirige y actúa Jesusa y en la que Liliana Felipe canta y toca el piano, se presentó la noche del sábado en el Teatro de la Ciudad, el cual se llenó en su primer y segundo nivel.

Así, la alerta sobre el riesgo de que con las especies genéticamente modificadas desaparezca la amplia diversidad de maíz en México, generada por la naturaleza y el hombre a lo largo de miles de años, fue dada de nueva cuenta, pero ahora bajo la forma crítica de un “grito de dolor” puesto en escena.

Con sólo un taparrabo, una máscara de jade y pinturas de varios colores en polvo untado en cara y cuerpo, Jesusa Rodríguez fue además el dios Quetzalcóatl sangrándose un pene-serpiente de madera, o una especie de puercoespín mitológico, con tenabaris en las pantorrillas.

Sin maíz, no hay país

La puesta contó con recursos escénicos sencillos pero de impacto visual, como una ofrenda con copal encendido y una superficie de la tierra hecha con papel de estraza, debajo de la cual la protagonista hizo un viaje al inframundo, para luego resurgir y hacerse un vestido retorcido con esa “tierra”, aunque además parecía una oruga o un capullo recién abierto.

Jesusa habló, oró, en náhuatl, y Liliana en español. Y se preguntaron, de modo inquietante, si sólo quedará el maíz dulce y amarillo, que si moriremos los hombres de maíz, que si los bárbaros del norte (los nuevos chichimecas) arrasarán con nuestro maíz colorido. Y reconfortaron: “Nada de eso dejaremos que ocurra, nuestro maíz morirá el día que muera el sol”.

Pero ese no fue el final, porque mientras salían, los asistentes, en su gran mayoría activistas de la resistencia civil, todavía gritaron lo del honor con Obrador y la de: “¡La inteligencia está en la resistencia!”

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