LA VIDA BRINCA
Ha existido un interés continuo en la cámara estenopeica, pero pocos la usan de una manera tan imaginativa como Bill Wittliff, cuyos trabajos revelan algo de la magia y la sensación de revelación que seguramente acompañaron la creación de las primeras imágenes fotográficas.
Confiar en la técnica del pihnole es, en esencia, volver a las raíces de la fotografía. Una cámara estenopeica es poco más que una caja aislada totalmente de la luz cargada de película en un extremo y provista de un pequeño agujero en lugar de lentes en el opuesto. Wittliff se ha convertido en un gran adepto a ella y ha fabricado cerca de 100 cámaras tragaluz en casi una década de dedicación a este arte. Sobre todo, su uso requiere de un cierto tipo de renuncia gozosa: mientras que alguien tan experimentado como Wittliff puede predecir hasta cierto punto cómo será capturada la imagen, mucho permanece indeterminado hasta que el fotógrafo la procese.

¡La vida brinca! Y aún así nos las arreglamos para capturar sus momentos fugaces al crear imágenes. Con estos atributos de la cámara, Hill capta imágenes que olvidan el realismo documental de la fotografía tradicional para, en su lugar, revelar la presencia de lo místico en la vida cotidiana. Imágenes de la vida hispana: fiestas rurales, calles y paisajes, que a través de un foco atenuado y de elementos sorpresa del aparato tornan en oníricas aquellas escenas de un mundo donde las referencias se desdibujan y donde lo oculto siempre está ostensiblemente a la vista.
LA VIDA BRINCA | Bill Wittliff
Centro de la Imagen
Plaza de la Ciudadela 2, Centro Histórico, entrada libre
Un comentario en “LA VIDA BRINCA”
Tienes razón.
La imagen es tu ejemplo.
Buen post.
Saludos,
Mariana N C
Gracias.

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Cuentos
23 de March de 2008 a las 12:01 am