AMLO… vivito y coleando

Pese al desgaste de 2006, Andrés Manuel López Obrador conserva el capital político para mantenerse en el interés de la opinión pública.

En este momento, el político tabasqueño puede captar hasta 30% de respaldo electoral, además de que su imagen empieza a recuperarse y cuenta con el apoyo de los perredistas frente al gobierno del presidente Felipe Calderón, según se desprende de la encuesta que BGC, Ulises Beltrán y Asociados, levantó el 3 y 4 de julio para Excélsior entre la población con teléfono en su vivienda.

Aunque sin el arrastre de hace dos años, el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal no está liquidado en su potencial electoral.

En un escenario hipótetico de competencia contra supuestos aspirantes a la Presidencia de la República de PRI y PAN, el ex candidato perredista a ese cargo es preferido por más de la cuarta parte de los ciudadanos.

Si bien es importante señalar que mientras no hay campañas reales con candidatos conocidos estos ejercicios están muy lejos de indicar lo que en realidad se puede lograr, sirven como indicador de la fuerza que López Obrador mantiene en estos momentos.

El tabasqueño aún causa, principalmente, una impresión desfavorable por “conflictivo”, pero también es cierto que un creciente sector lo tiene en buen concepto, pues 38% opina positivamente de él, esto es, 13 puntos más que a fines de noviembre pasado.

En esta recuperación influye la percepción de que el movimiento que encabeza es ahora menos radical: 68% de los encuestados piensa que sus acciones se han suavizado.

La permanencia de López Obrador como uno de los protagonistas de la política nacional se sustenta en que conserva su ascendiente entre la población autoidentificada como perredista, que lo ve como un líder de oposición responsable (78%) y generalmente coincide con sus posturas contra el gobierno de Calderón Hinojosa.

Así, 69% de los perredistas considera cierto que la estrategia económica del gobierno “promueve el empobrecimiento del pueblo” y la mitad está de acuerdo con rechazar la reforma fiscal.

No obstante, la posición de Andrés Manuel López Obrador en el largo plazo como un jugador político de primer nivel no está asegurada.

Por un lado, tendría que reposicionar su imagen en términos de responsabilidad y moderación, puesto que 62% lo ve como un político falto de seriedad, mientras una sólida mayoría (71%) está en desacuerdo con su llamado a los legisladores del PRD a no negociar nada con el gobierno calderonista.

Por otro lado, si bien todavía no se observa a alguien más en el PRD con mayor potencial electoral que él, el tiempo puede jugar en su contra, ya que existen otras personalidades de su partido que también pueden ser competitivas. Marcelo Ebrard, por ejemplo, alcanza un apoyo electoral cercano al del ex jefe del gobierno capitalino.
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Fuente: Excelsior

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