$100, 000 por cabeza
Desde Mazatlán, Sinaloa, vino el hombre que armó la bomba para atacar al jefe Pegaso de la Secretaría de Seguridad Pública de Distrito Federal (SSP), Julio César Sánchez Amaya.
La noche del 13 de febrero llegó a la ciudad de México vía aérea, luego de ser contratado por Óscar Santoyo, El Mosco, y Daniel Ramírez, El Nazi. El artefacto explosivo se construyó en una hacienda abandonada de Ozumbilla, estado de México, donde operaba otro de sus cómplices, de nombre Adrián, apodado El Gun.
Esta pista perfila al cártel de Sinaloa como la organización que está detrás del fallido atentado, el cual se preparó con al menos una semana de anticipación y el pago por éste sería de 100 mil pesos, según las declaraciones hechas ante fiscales de la Procuraduría del DF por Tania Vázquez Muñoz y Karla María de Monserrat González Gallegos.
El Patrón, otro sujeto al que sólo se identifica así, también de Sinaloa, aparece como el contacto de El Nazi y El Mosco, y al que surtían de armas.
Dos noches antes de la llegada al DF del “bombardero”, González Gallegos se enteró del complot para matar a Sánchez Amaya. Ella se encontraba con su novio, El Nazi y El Mosco a bordo de un vehículo, en las inmediaciones de Ciudad Azteca. “Óscar se bajó del carro para hablar por teléfono celular y escuché cuando dijo: ‘Yo necesito que llegues el martes en la noche para que el miércoles esté mi pedido. Dime bien cuando vas a llegar… entonces yo te deposito para los viáticos el miércoles’”, relató.
“Si va a venir el güey que nos va a preparar eso”, comentaría minutos después El Mosco a su cómplice El Nazi. Intrigada por esa conversación, Karla interrogaría a su novio: “¿Qué van a hacer? Y él me dijo es que tienen un tiro puesto, luego te platico”. Los fallidos asesinos siguieron por varios días a su víctima hasta su domicilio. “Cuando fuimos a ver la casa del director de la policía al que iban a matar hubo un comentario: ‘Se me hace que este güey ya se enteró, porque antes no traía chaleco antibalas’, señaló .
Justo cuando El Mosco esperaba al “bombardero” en el aeropuerto de la Ciudad de México, éste recibió una llamada del celular de Karla. “Eran como las 20:30 horas y le pregunté — dijo la mujer— dónde estaba. ‘Estoy en el aeropuerto esperando a un güey. Vamos a ir a Ozumbilla donde vive El Gun’”.
“Entonces —agregó— llamé a mi novio El Nazi. Acordamos vernos. Cuando llegó, le pregunté qué van hacer. Y él me dijo: ‘¿Te acuerdas con el que habló Óscar cuando estábamos en el carro? Ese güey va a venir de Mazatlán a preparar una bomba, la van a preparar en Ozumbilla’”, narró
Medianoche del jueves 14 de febrero. Seis hombres, entre ellos El Mosco y El Nazi y El Pipen, beben en el bar Tequilas. Karla se sienta junto al El Pipen, éste se le acerca y dice: “Mañana me voy a chingar a un güey”. “Yo le dije tú estás loco, no manches. Y él me contestó: ‘No Monse, tú lo vas a ver, lo vas a ver, es un subdirector de Seguridad Pública y nos van a pagar un chingo de dinero”, casi 100 mil pesos.
El pacto fue sellado en ese lugar. “Cuando ya todos se iban, El Mosco le dijo a El Nazi: ‘Güey, pídele mucho a Dios porque mañana vamos hacer eso’, el bombazo. Se abrazaron y se despidieron”, contó la mujer.
Visto en: EL universal

Te encuentras leyendo Chilanga Banda, el primer metroblog sobre la Ciudad de México, dónde encontrarás reseñas de los mejores lugares para visitar, así como eventos de todo tipo, además de las últimas noticias sobre la ciudad más grande del mundo.

Últimos comentarios