“Fragmentos. Javier Marín”
Una selección de 29 obras de escultura y grabado del artista plástico mexicano Javier Marín, pertenecientes a la Colección Pago en Especie y a la Colección Acervo Patrimonial de la Secretaría de Hacienda, conforma la exposición “Fragmentos. Javier Marín” que se expone en el Museo Dolores Olmedo hasta el 18 de enero próximo, Carlos Phillips Olmedo, director del recinto cultural, comentó que esta exposición es el resultado de una iniciativa de colaboración interinstitucional.
“Entre la Secretaría de Hacienda y el museo, presentan la exposición que reúne 29 obras de la producción escultórica y gráfica realizada por Marín durante el período de 1995 al 2006, perteneciente tanto a la Colección Pago en Especie, como a la Colección Acervo”, mencionó Phillips.
“Es un gran honor para nosotros recibir esta muestra del acervo de la Colección Pago, que por primera vez, de manera individual, se dedica a Javier Marín, y nos complace enormemente que el artista haya distinguido al museo como un importante espacio de proyección de su obra”, expresó el director.
Por su parte, el arquitecto José Ramón San Cristóbal, director general de Promoción Cultural, Obra Pública y Acervo Patrimonial, dijo que la Secretaría de Hacienda ha demostrado, a través del tiempo, su interés hacia las artes plásticas.
“Por lo que es un privilegio poder difundir el trabajo de este magnífico artista mexicano, a través de su relevante participación en el programa Pago en Especie y qué mejor marco que los extraordinarios jardines y la Galería del recinto cultural”, señaló San Cristóbal, ante la presencia del artista Javier Marín, quien llegó tarde por haberse lastimado un dedo de su mano izquierda, al bajar de su auto.
La exposición plasma a través de las esculturas, los cuerpos humanos segmentados o disgregados de algunos de los miembros, como los brazos o las piernas, y confieren, por una parte, a las obras el carácter dramático del placer de transgredir.
Por otro lado, tiene la intención de dejarlas inacabadas a manera de reminiscencia o simulación de la antigüedad clásica.
Líneas y perforaciones aplicadas a cada pieza permiten al visitante imaginar la evolución o movimiento de las figuras, las cuales se destruyen o fragmentan por las incisiones y grafías realizadas a manera de tatuajes o cicatrices en la matriz blanda que originó el bronce o la resina.
También destaca la serie de grabados que se presentan en la muestra, que remite al observador a las estampas renacentistas, en los que el claroscuro, la perfección técnica y el movimiento estudiado y erótico de los personajes exaltan la expresión personal hacia nuevas concepciones realistas en las que se vincula el trabajo escultórico con el dibujístico.
La muestra está conformada por 29 obras y ocho piezas más pertenecientes al artista, entre las que destacan “Por aquí, por aquí”, “Cabeza grande de mujer”, “Ala”, “Hombre de pie”, “Cabeza de hombre”, “Cabeza roja”, “Mujer de pie”.
Así como “Por ti, por ti, siempre por ti”, “Mujercita”, “Hombrecito”, “Barbudo II”, “Cabecita de hombre”, y los grabados como “Carpeta de grabados”, “Arbol-casa”, “Arbol-casa II” y “Arbol-casa III”, entre otras.

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