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Chilanga Banda | 16 febrero, 2019

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Condeseando

Condeseando

Hay algunos sitios en el D.F. que parecen microcosmos, dónde el espacio y el tiempo se conjugan de manera artística, me refiero a “La Condechi”. Lo descubrí el día que iba caminando por Amsterdam de noche…

Volteé a ver esos faroles que parecen eternos, que siempre han estado ahí inmunes. Ví los árboles, algunos más jorobados que otros, y empecé a pensar en las tiendas vintage: la que vende teléfonos de los sesenta, la que tiene hermoso mobiliario estilo Mauricio Garcés, la que vende las charolas de Coca Cola o el compa que vende pantallas para lámparas.

Ahí no termina todo, examiné la arquitectura Art Decó, los #tuitscallejeros, las bicis retro rosas, los irreconciliables ‘’Parque España’’ y ‘’Parque México’’, los deliciosos cafés, los acentos uruguayos y argentinos que se pegan porque se pegan. Sí, estaba en México, no en París ni en Madrid.

Me encontré a una actriz del canal Once, a varias parejas paseando a sus perros, un güey quesque era filósofo, un teporocho bien arreglado, un creativo, un artista y un estilista. El repertorio estaba a punto de acabarse cuando me acordé del mercado azul, del Péndulo y sus libros, de los pubs y bares de hielo, del bistro de la esquina. Pensé que había de todo en la Condesa.

Y así fue, ¿cómo no se me iba a antojar un helado de yogurt, un sushi, una pizza, una crepa o unos deliciosos mariscos? La calle no terminaba nunca, podría haberme pasado la noche entera girando en Amsterdam, condeseando.

Si vienen a la Ciudad de México no duden en darse un paseo por la Colonia Condesa, si quieren más consejos búsquenme en @laculturalibre en twitter.