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Chilanga Banda | 19 abril, 2019

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El nuevo Soumaya

El nuevo Soumaya

El otro día tenía que hacer varios pendientes en Polanco, así que me dispuse a caminar por Ejército Nacional a ver si algún micro me llevaba hacia Periférico, cabe destacar que en una de las ciudades más grandes del mundo no hay mapas de las rutas, por fortuna adiviné cuál me dejaría. Hice algunas entrevistas y dieron las 2:00 pm, pensé que no había nada mejor que meterme en el Nuevo Soumaya.

La verdad la apariencia del edificio es impresionante, pero una vez dentro se rompe todo el encanto. Es frío en el interior, lúgubre y claustrofóbico, carece de cualquier ventana hacia el exterior y cada nuevo nivel parece asfixiante. Creo que el concepto arquitectónico es bastante tétrico y angustioso. Quizás está inspirado en la mano fruncida de Rodin, sin embargo ni así apruebo su calidad estética. Bueno, el caso es que entré y lo primero que llamó mi atención fue que la estatua de “La Piedad” es la única en el mundo que está así de libre, tan al alcance de cualquiera y sus diferencias respecto de la del Vaticano son mínimas. ¡Wow! segundo hecho que tampoco sabemos los mexicanos: No conocemos las rutas de nuestros microbuses y tampoco nos damos cuenta de que tenemos “La Piedad” a la vuelta de la esquina totalmente accesible.

En fin, empecé mi recorrido por el museo, en el primer piso las monedas del Segundo Imperio Mexicano me dejaron embobada, tengo un affaire con Don Maxi que a más de uno le he confesado. Los Cristos de marfil también me gustaron.

Después vinieron los demás pisos como los infiernos de Dante, en el segundo me gustaron los chalecos virreinales y los retratos de Pelegrín Clave, en el tercero los cuadros de Villalpando, de Ribera, de Murillo y de El Greco, en el cuarto las ovejas de Van Gogh y los proverbios de Pieter Bruegel el joven y finalmente en el quinto las esculturas de Dalí.

La museografía es mixta, no se pueden seguir líneas concretas ya que el acervo es muy heterogéneo, por ejemplo, el último piso está lleno de esculturas así nomás aventadas; un Dalí junto a Rodin, pues qué más da. Los mexicanos no sabemos ni de rutas, ni de acomodos.

¿Qué más no sabemos los mexicanos? Escríbeme a @laculturalibre